Novena a la Divina Providencia

¿Estás buscando realizar la novena a la Divina Providencia?

En este artículo te enseñamos la novena de la Divina Providencia completa, también podrás encontrar una oración de apertura para iniciar el primer día de la novena.

Comienza ahora mismo con la oración de apertura y luego comienza leyendo el primer día de la novena a la Divina Providencia:

Oración para iniciar la novena

Sea glorificada la Providencia de Dios por todos los cuidados que la extienden a cualquier lugar sobre la humanidad entera. Gracias, hacemos para todas las manifestaciones de su cuidado santo sobre nosotros y sobre nuestras familias. Déjese escuchar las peticiones, lo que traigo a Usted. Para ti Eterno Dios, que siempre y de buena gana haces llenar La voluntad de Dios hasta el final. El día de hoy realizo esta novena de buena gana y con amor. Fortalézcame lo suficiente en el espíritu y el cuerpo, para que pueda hacer plenamente lo que me pida la Divina Providencia. Amén.

novena a la divina providencia

Seguidamente podrás encontrar la novena de la Divina Providencia, inicia con ella una vez finalizada la oración de inicio.

Novena de la Divina Providencia completa

Seguidamente podrás encontrar la novena a la Divina Providencia completa, repite las siguientes oraciones durante los 9 días de duración de dicha novena. Recuerda realizar la oración que te dejamos anteriormente y luego inicia la novena:

Ruego a la Santa Divina Providencia y al cuidado de Dios sobre toda la Iglesia. Al Todopoderoso Señor eterno, le pido la protección de toda la Iglesia. Deje que el poder de Dios a interceda en la petición que el día de hoy tengo.

Ruega a la Santa Divina Providencia y al cuidado de Dios sobre todos los Sacerdotes de toda la Iglesia. El altísimo y eterno Señor, permítase extender su manto sobre los todos los Sacerdotes de toda la Iglesia. Haz que nunca les falte el suficiente apoyo espiritual y la oración.

Permítase para el Señor eterno multiplicar su fuerza y la gracia de Dios para siempre y de buena gana, con amor para ser capaz de servir a cualquier persona que lo necesite y encontrar siempre la oportunidad de ayudar a los que piden ayuda.

Por favor, Santa Divina Providencia, otorga el cuidado de Dios sobre nuestros padres y seres queridos. Dales el poder de nunca caer en el pecado. Permíteles dar la gracia de Dios, el amor y la comprensión, para siempre y voluntariamente llevar a cabo la voluntad de Dios.

Protégelos de la acción hostil y destructiva de muchos espíritus malignos. Da por cumplidos sus días terrenales con fidelidad. Perdónales el resto de sus penas y libéralos de la esclavitud en el purgatorio. Amén.

Padre nuestro… Ave María… Gloria…

Información sobre la Divina Providencia

La divina providencia es el dominio de Dios por el cual Él, con sabiduría y amor, cuida y dirige todas las cosas del universo. La doctrina de la divina providencia afirma que Dios tiene el control total de todas las cosas.

novena de la divina providencia

El término soberanía no contiene la idea de una acción con propósito, pero el término providencia sí. La soberanía se centra en el derecho y el poder de Dios para hacer todo lo que quiere, pero en sí misma no expresa ningún diseño ni objetivo.

Por supuesto, la soberanía de Dios tiene un propósito. Tiene un diseño. Persigue un objetivo. Pero sabemos esto, no simplemente porque Dios es soberano, sino porque es sabio, y porque la Biblia lo retrata como teniendo propósitos en todo lo que hace. “Mi consejo permanecerá, y cumpliré todo mi propósito”.

El enfoque es la soberanía de Dios considerada no simplemente como poderosa, sino con propósitos. Históricamente, el término “providencia” se ha utilizado como abreviatura de este enfoque más específico.

La doctrina de la divina providencia puede resumirse así: “Dios en la eternidad pasada, en el consejo de su propia voluntad, ordenó todo lo que sucederá; sin embargo, en ningún sentido es Dios el autor del pecado; ni se elimina la responsabilidad humana”. El medio principal por el que Dios cumple su voluntad es a través de causas secundarias. En otras palabras, Dios suele obrar indirectamente para cumplir su voluntad.

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