Novena a María Reina de la Paz

En esta página web vas a poder leer la novena a la Reina de la Paz, también conocida como novena a María Reina de la Paz.

Podrás leer de forma gratuita la novena de María Reina de la Paz desde el primero hasta el noveno día. Si estás pensando en realizar la novena, sigue leyendo para comenzar a leerla ahora mismo.

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Novena de María Reina de la Paz Día 1

Virgen Santa, venerable Reina de la Paz, alcánzame de tu Hijo la paz que Él ha dejado en herencia a sus discípulos. El mundo no la conoce ni puede darla; sólo reside en los corazones puros y santificados por la gracia. Que conserve esta paz celestial con mis superiores mediante la sumisión y el respeto; con mis iguales mediante la mansedumbre; con mis inferiores mediante la paciencia y la bondad; con Dios y conmigo mismo por la práctica de todas las virtudes. Concédelo también a la Iglesia, a mi familia, a mis amigos y a toda la humanidad. Obtén para mí la gracia de vivir aquí en la tierra, en la paz de la inocencia para merecer la paz eterna del Cielo.

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, todos los consejos rectos y las obras justas, concédenos a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dediquen a tu servicio, y que, liberados del temor, podamos pasar nuestro tiempo en paz bajo tu protección. Amén.

Padre nuestro y Ave María
María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.

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Novena de María Reina de la Paz Día 2

Virgen Santa, venerable Reina de la Paz, alcánzame de tu Hijo la paz que Él ha dejado en herencia a sus discípulos. El mundo no la conoce ni puede darla; sólo reside en los corazones puros y santificados por la gracia. Que conserve esta paz celestial con mis superiores mediante la sumisión y el respeto; con mis iguales mediante la mansedumbre; con mis inferiores mediante la paciencia y la bondad; con Dios y conmigo mismo por la práctica de todas las virtudes. Concédelo también a la Iglesia, a mi familia, a mis amigos y a toda la humanidad. Obtén para mí la gracia de vivir aquí en la tierra, en la paz de la inocencia para merecer la paz eterna del Cielo.

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, todos los consejos rectos y las obras justas, concédenos a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dediquen a tu servicio, y que, liberados del temor, podamos pasar nuestro tiempo en paz bajo tu protección. Amén.

Padre nuestro y Ave María
María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.

Novena de María Reina de la Paz Día 3

Virgen Santa, venerable Reina de la Paz, alcánzame de tu Hijo la paz que Él ha dejado en herencia a sus discípulos. El mundo no la conoce ni puede darla; sólo reside en los corazones puros y santificados por la gracia. Que conserve esta paz celestial con mis superiores mediante la sumisión y el respeto; con mis iguales mediante la mansedumbre; con mis inferiores mediante la paciencia y la bondad; con Dios y conmigo mismo por la práctica de todas las virtudes. Concédelo también a la Iglesia, a mi familia, a mis amigos y a toda la humanidad. Obtén para mí la gracia de vivir aquí en la tierra, en la paz de la inocencia para merecer la paz eterna del Cielo.

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, todos los consejos rectos y las obras justas, concédenos a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dediquen a tu servicio, y que, liberados del temor, podamos pasar nuestro tiempo en paz bajo tu protección. Amén.

Padre nuestro y Ave María
María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.

Novena de María Reina de la Paz Día 4

Virgen Santa, venerable Reina de la Paz, alcánzame de tu Hijo la paz que Él ha dejado en herencia a sus discípulos. El mundo no la conoce ni puede darla; sólo reside en los corazones puros y santificados por la gracia. Que conserve esta paz celestial con mis superiores mediante la sumisión y el respeto; con mis iguales mediante la mansedumbre; con mis inferiores mediante la paciencia y la bondad; con Dios y conmigo mismo por la práctica de todas las virtudes. Concédelo también a la Iglesia, a mi familia, a mis amigos y a toda la humanidad. Obtén para mí la gracia de vivir aquí en la tierra, en la paz de la inocencia para merecer la paz eterna del Cielo.

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, todos los consejos rectos y las obras justas, concédenos a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dediquen a tu servicio, y que, liberados del temor, podamos pasar nuestro tiempo en paz bajo tu protección. Amén.

Padre nuestro y Ave María
María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.

Novena de María Reina de la Paz Día 5

Virgen Santa, venerable Reina de la Paz, alcánzame de tu Hijo la paz que Él ha dejado en herencia a sus discípulos. El mundo no la conoce ni puede darla; sólo reside en los corazones puros y santificados por la gracia. Que conserve esta paz celestial con mis superiores mediante la sumisión y el respeto; con mis iguales mediante la mansedumbre; con mis inferiores mediante la paciencia y la bondad; con Dios y conmigo mismo por la práctica de todas las virtudes. Concédelo también a la Iglesia, a mi familia, a mis amigos y a toda la humanidad. Obtén para mí la gracia de vivir aquí en la tierra, en la paz de la inocencia para merecer la paz eterna del Cielo.

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, todos los consejos rectos y las obras justas, concédenos a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dediquen a tu servicio, y que, liberados del temor, podamos pasar nuestro tiempo en paz bajo tu protección. Amén.

Padre nuestro y Ave María
María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.

Novena de María Reina de la Paz Día 6

Virgen Santa, venerable Reina de la Paz, alcánzame de tu Hijo la paz que Él ha dejado en herencia a sus discípulos. El mundo no la conoce ni puede darla; sólo reside en los corazones puros y santificados por la gracia. Que conserve esta paz celestial con mis superiores mediante la sumisión y el respeto; con mis iguales mediante la mansedumbre; con mis inferiores mediante la paciencia y la bondad; con Dios y conmigo mismo por la práctica de todas las virtudes. Concédelo también a la Iglesia, a mi familia, a mis amigos y a toda la humanidad. Obtén para mí la gracia de vivir aquí en la tierra, en la paz de la inocencia para merecer la paz eterna del Cielo.

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, todos los consejos rectos y las obras justas, concédenos a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dediquen a tu servicio, y que, liberados del temor, podamos pasar nuestro tiempo en paz bajo tu protección. Amén.

Padre nuestro y Ave María
María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.

Novena de María Reina de la Paz Día 7

Virgen Santa, venerable Reina de la Paz, alcánzame de tu Hijo la paz que Él ha dejado en herencia a sus discípulos. El mundo no la conoce ni puede darla; sólo reside en los corazones puros y santificados por la gracia. Que conserve esta paz celestial con mis superiores mediante la sumisión y el respeto; con mis iguales mediante la mansedumbre; con mis inferiores mediante la paciencia y la bondad; con Dios y conmigo mismo por la práctica de todas las virtudes. Concédelo también a la Iglesia, a mi familia, a mis amigos y a toda la humanidad. Obtén para mí la gracia de vivir aquí en la tierra, en la paz de la inocencia para merecer la paz eterna del Cielo.

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, todos los consejos rectos y las obras justas, concédenos a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dediquen a tu servicio, y que, liberados del temor, podamos pasar nuestro tiempo en paz bajo tu protección. Amén.

Padre nuestro y Ave María
María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.

Novena de María Reina de la Paz Día 8

Virgen Santa, venerable Reina de la Paz, alcánzame de tu Hijo la paz que Él ha dejado en herencia a sus discípulos. El mundo no la conoce ni puede darla; sólo reside en los corazones puros y santificados por la gracia. Que conserve esta paz celestial con mis superiores mediante la sumisión y el respeto; con mis iguales mediante la mansedumbre; con mis inferiores mediante la paciencia y la bondad; con Dios y conmigo mismo por la práctica de todas las virtudes. Concédelo también a la Iglesia, a mi familia, a mis amigos y a toda la humanidad. Obtén para mí la gracia de vivir aquí en la tierra, en la paz de la inocencia para merecer la paz eterna del Cielo.

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, todos los consejos rectos y las obras justas, concédenos a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dediquen a tu servicio, y que, liberados del temor, podamos pasar nuestro tiempo en paz bajo tu protección. Amén.

Padre nuestro y Ave María
María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.

Novena de María Reina de la Paz Día 9

Virgen Santa, venerable Reina de la Paz, alcánzame de tu Hijo la paz que Él ha dejado en herencia a sus discípulos. El mundo no la conoce ni puede darla; sólo reside en los corazones puros y santificados por la gracia. Que conserve esta paz celestial con mis superiores mediante la sumisión y el respeto; con mis iguales mediante la mansedumbre; con mis inferiores mediante la paciencia y la bondad; con Dios y conmigo mismo por la práctica de todas las virtudes. Concédelo también a la Iglesia, a mi familia, a mis amigos y a toda la humanidad. Obtén para mí la gracia de vivir aquí en la tierra, en la paz de la inocencia para merecer la paz eterna del Cielo.

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, todos los consejos rectos y las obras justas, concédenos a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dediquen a tu servicio, y que, liberados del temor, podamos pasar nuestro tiempo en paz bajo tu protección. Amén.

Padre nuestro y Ave María
María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.

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